Ona Carbonell y Marga Crespí

Ona Carbonell y Marga Crespí

Las 'sincronizadas' Ona Carbonell y Marga Crespí, en forma para los Mundiales de Barcelona

La pareja española, con 94.110 puntos, se impuso a las de Gran Bretaña (89.220) y Francia (86.730). En la clasificación por clubes la victoria en los Campeonatos de España de Torrevieja fue para el Club Natación Kallípolis de Barcelona.

La catalana Ona Carbonell y la balear Marga Crespí, en su última competición antes de los Mundiales de Barcelona, se impusieron este domingo en el Dúo libre de los Campeonatos de España de Natación Sincronizada, disputados en Torrevieja (Alicante). Carbonell y Crespí se impusieron con 94.110 puntos, seguidas de Gran Bretaña (89.220), con Federici-Randall, y Francia (86.730), con Auge y Chretien.

Por clubes, victoria de Rabaixet-Ramírez (CN Kallípolis) con 81.870, seguidas de Bakker-Jiménez (CN Granollers) con 79.990, y de otra pareja del Kallípolis (Este-Luboslavova), con 76.860. En el Combinado libre, la prueba que cerró los Campeonatos de España, México fue el único representante en la clasificación del Infantas con 86.180 puntos. En la clasificación por clubes del Campeonato de España, la victoria fue para el CN Kallípolis (81.160), seguidas en el podio por el Real Canoe (79.750) y de la AD Sincro Retiro con 74.420 puntos. En la clasificación final de clubes, el CN Kallípolis acabó primero con 391.2450 puntos, seguido del Real Canoe, con 382.0365, y de la AD incro Retiro, con 365.3865. Completaron la clasificación el CN Sincro Sevilla (360.3865) y el CN Granollers -que no compitió en Equipos y Combo-, con 154.3720. Por países, la clasificación final fue para México (424.5845 puntos), seguida de España (371.5685), que al no participar en Combo no tuvo opción de superar a las mexicanas; y de Gran Bretaña (257.8145) de un total de seis países (Eslovaquia, Alemania y Francia).

Las españolas Ona Carbonell y Marga Crespí, que forman un dúo de natación sincronizada tras la retirada de Andrea Fuentes como pareja de la primera, consiguieron su segunda medalla de plata en el 3erd Make Up for Ever de Francia.

Las nadadoras españolas Ona Carbonell y Marga Crespí han conseguido la medalla de bronce en la rutina técnica de dúo, segunda para Carbonell y para la delegación, con una puntuación de 93,800 y por detrás de Rusia (97,300) y China (94,900) en una final en la que sacaron a escena, con peor puntuación que en la ronda preliminar, el 'Zapateado' de Flora Albaicín que les dio la sorprendente plata en los Juegos Olímpicos de Londres el pasado verano.

Con una puntuación final de 93,800, con 46,600 en ejecución y 47,200 en impresión general, se quedaron lejos de unas rusas que son claras dominadoras en todas las categorías de la sincronizada, con la campeona ayer en solo técnico Svetlana Romashina y Svetlana Kolesnichenko, y también de unas gemelas chinas que mejoraron su participación de esta mañana en la ronda preliminar por una décima.

Y es que la barcelonesa y la mallorquina, que ha debutado en una final de dúo técnico (repetirá en la rutina libre) en sustitución de la retirada Andrea Fuentes, han demostrado a sus 23 años y con solo seis meses de preparación tener presente pero sobre todo futuro, y capacidad de luchar con las chinas para volver a adelantarlas. Eso sí, empeoraron en una décima los 93,900 puntos de la mañana aunque sin llegar a peligrar el bronce.

«Estamos muy contentas con la experiencia. Hemos quedado terceras pero la verdad es que nos hemos quedado con ganas de luchar, así que mañana en el dúo libre iremos a por la plata», declaraba a Teledeporte Marga Crespí.

Ona Carbonell, que con esta logra su segunda medalla de bronce en el Mundial las dos únicas de la delegación española por el momento se mostró satisfecha porque «es la culminación a un trabajo de más de seis meses». «No hay muchas nadadoras que hagan solo, dúo y equipo como es mi caso. Eso hace que se note el cansancio lógicamente, pero es una gran experiencia», manifestaba Carbonell al acabar su ejercicio.

Ona Carbonell: Intento ser una referente a todos los niveles

Solo tiene 27 años, pero Ona Carbonell ya es toda una veterana en el mundo de la natación sincronizada, una disciplina que la ha consagrado entre las más grandes y que le ha dado, hasta la fecha, 34 medallas (5 oros, 16 platas y 13 bronces), entre Juegos Olímpicos, Mundiales y Europeos.

Carbonell acaba de empezar su decimocuarta temporada en la 'sincro' con el objetivo de liderar el relevo generacional del equipo español, donde ella -y solo ella- se ha salvado del declive de los últimos años.

Por eso, no es de extrañar que cuando habla la capitana, todas las demás la escuchen admiradas, aunque Ona sea más de predicar con el ejemplo que de hacerlo con palabras.

«Soy de las más serenas, de las más tranquilas del equipo. No soy de hablar mucho, pero intento ser un referente a todos los niveles: supertrabajadora, educada, respetuosa, la primera en llegar al agua, en cuidar la alimentación, el físico… Quiero hacerles ver que, si quieren estar arriba, todo es importante», afirma en una entrevista concedida a Efe.

Para Ona, «la capitanía no una responsabilidad sino una oportunidad» y por eso quiere aprovecharla al máximo. «En los Juegos Olímpicos de Londres la media de edad del equipo era de veintitantos, y ahora debe ser de 17 o 18 años. La mayoría de ellas no han ido ni a un Mundial y yo llevo seis consecutivos. Poder transmitirles todo lo que he ido aprendiendo estos años para mí también es una manera de crecer como deportista», afirma.

Tras proclamarse campeona de las World Series 2017 como solista y disfrutar de unas semanas de vacaciones en Australia de la mano de AUssieYouTOO, que ha creado la beca Ona Carbonell para promocionar que los jóvenes viajen a este país a trabajar y estudiar inglés, la nadadora barcelonesa ha vuelto a su rutina dentro del agua.

En el Centro de Alto Rendimiento de Sant Cugat del Vallès (Barcelona), donde se pasa entrenando diez horas al día, no puede andar más de dos pasos sin pararse a saludar o charlar con alguien. Allí todo el mundo la conoce, no solo por todo lo que ha conseguido, sino porque lleva media vida forjando sus sueños bajo el cloro de las piscinas del CAR, su segunda casa.

En estas instalaciones, ha empezado a trabajar de nuevo con la nipona Mayuko Fujiki, que releva como seleccionadora del equipo español a Esther Jaumà, tras ser asesora de la propia Jaumà y de Anna Tarrés en dos etapas anteriores y también seleccionadora de Estados Unidos y China.

«Con Mayu me llevo muy bien y la conozco mucho, porque mis primeros siete u ocho años en el CAR fueron con ella. Entrenaba con las chicas de la absoluta y, cuando ellas acababan, hacía otras tres horas de entrenamiento con Mayu, por ser la pequeña. Siempre me han gustado sus métodos», comenta sobre la nueva seleccionadora.

La misión de Fujiki será recuperar el estatus perdido por la 'sincro' española, cuyos éxitos deportivos han ido menguando en los últimos años, en el dúo y sobre todo en la modalidad por equipos, donde antaño a España solo le era imposible responder al incontestable dominio ruso y actualmente tiene perdida también la partida con Japón, China, Ucrania e Italia.

«Desde Barcelona 2013, donde ganamos siete medallas, estamos pasando unos años muy duros de cambio generacional total. El objetivo de Mayu es trabajar los próximo tres años a tope con este mismo equipo para los Juegos Olímpicos de Tokio 2012», explica la capitana.

Carbonell subraya que el nuevo grupo de nadadoras españolas «son muy jóvenes, pero también tienen muchísimo talento y muchísima energía» y, aunque opina que «estar en el podio por equipos en Tokio no será fácil», confía en que, tarde o temprano, volverán a subirse al cajón.

La medalla en el dúo, deber ser, eso sí, un objetivo obligado en los próximos Juegos Olímpicos, donde no se compite en solo, una modalidad en la que Ona no ha parado de crecer y donde ya suma tres platas y tres bronces en los últimos tres Mundiales.

En el dúo de Río de Janeiro 2016 nadó con la veterana Gemma Mengual y acabaron quintas, el mismo resultado que logró en el Mundial de Budapest 2017 con su nueva pareja, la joven Paula Ramírez.

Y es que nadie en la sincronizada de élite ha tenido más parejas que Ona, pues además, de Mengual y Ramírez también ha nadado con Andrea Fuentes, Marga Crespí, Paula Klamburg y Clara Camacho.

«Para mí, no ha sido fácil, pues ninguna de nuestras rivales cambia cada año de pareja como yo. Esto es un hándicap muy grande, porque no tienes tiempo para sincronizarte con ella. Y encima competimos con países como Rusia o China, que tienen 8.000 niñas idénticas donde elegir. Aquí, una es más alta, la otra menos flexible… Es muy difícil encontrar la pareja perfecta», se lamenta.

Con vistas a Tokio 2020, Carbonell seguirá preparando el dúo con Paula Ramírez, pero también con la sub-20 Sara Saldaña, una de las nuevas promesas de la 'sincro' española. «Estamos entrenando las tres y ya veremos qué pasa al final. Pero creo que el dúo que salga tiene futuro», apunta.

A la próxima cita olímpica, Ona llegará con 30 años y no descarta poner punto y final a su carrera tras competir en Japón: «No sé si después de Tokio tendré fuerzas para seguir. Este es mi cuarto ciclo olímpico entero y llevo seis Mundiales consecutivos. No solo son las lesiones, es la presión de estar allá arriba. Seis Mundiales sin bajar del podio es muy duro».

En cualquier caso, a la catalana no le preocupa en absoluto cuál será su futuro fuera del agua. «No tengo miedo por el día de mañana. No tengo experiencia laboral como tiene, a lo mejor, gente de mi edad, pero tengo la experiencia de unos Juegos Olímpicos, donde te juegas todo el trabajo de diez horas al día durante cuatro años en 3 minutos y 40 segundos, y me siento muy curtida y muy preparada para lo que venga», asegura.

Además, la nadadora catalana está a punto de acabar la carrera de diseño de moda -el año pasado presentó su primera colección de bañadores y lleva diseñando los del equipo español los últimos cinco años- y sabe que, con su currículo, acabarán llamando a su puerta.

«Lo que tengo claro es que no me veo como entrenadora, aunque sí ayudando al equipo puntualmente en las coreografías, que es algo que se me da bien. No quiero desligarme al cien por cien de la 'sincro', porque ha sido mi vida, pero me tira mucho la moda y el arte, y me veo encauzando mi futuro por ahí, pero siempre ligada al deporte», sentencia.

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