El turismo de veraneo sale al rescate

El turismo de veraneo sale al rescate

El INE revisa seis décimas al alza el PIB del tercer trimestre, del 2 % al 2,6 %, y permite adecentar la magullada recuperación económica española

Apenas tiene protagonismo en el tan cacareado Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia y no es prioritario en la hoja de ruta del Gobierno para configurar el modelo económico de la España del siglo XXI, pero el pulso de la economía española continúa acelerándose o ralentizándose al ritmo que marca ese sector. El turismo y más concretamente la campaña turística estival ha proporcionado al Gobierno la primera buena noticia económica que recibe en semanas. El INE ha revisado este jueves al alza del 2% al 2,6% el crecimiento que experimentó la economía española en el tercer trimestre del año respecto al inmediatamente anterior y a consecuencia de ello ha elevado también del 2,7% al 3,4% el ritmo de crecimiento anual de la economía.

La cifra deja a un abismo la previsión del 6,5% que el Ejecutivo formuló para 2021 -después de revisarla a la baja desde el 9,8% con el que se construyeron los Presupuestos de 2021-, pero permitirá adecentar en cierta medida el dato que marcará el vigor de la recuperación económica española en el primer año tras lo más duro de la pandemia. Economía ya admite en sus informes internos, como adelantó ABC, que el crecimiento de este año rondará el 4,6%, que en las últimas semanas se ha convertido en la cifra de consenso en la que han coincidido la revisión de previsiones tanto del Banco de España como del Fondo Monetario Internacional.

El Ministerio de Asuntos Económicos de Nadia Calviño, zarandeado en las últimas semanas por las fuertes revisiones a la baja del crecimiento español difundidos por organismos internacionales, instituciones y analistas privados, apenas tardó un puñado de minutos en difundir una nota de prensa en la que interpreta la revisión al alza del crecimiento del tercer trimestre como la demostración de «la aceleración del crecimiento económico tras el verano» y saca brillo a las referencias estadísticas más favorables presumiendo de la creación de un millón de empleos en los últimos doce meses, con un crecimiento del 6,2% en este ámbito.

Hace menos de una semana, el Banco de España cuestionó sin embargo que el impulso del verano fuera a mantenerse en el último trimestre del año. De hecho, según la información disponible a estas alturas los analistas del supervisor auguraron que el crecimiento del último trimestre sería del 1,6%, subrayando la desaceleración en la última fase del año que señala el consenso de los analistas nacionales e internacionales.

El salvavidas del turismo de sol y playa

La revisión al alza que el INE ha realizado del crecimiento durante los meses de julio, agosto y septiembre sobre los datos de avance que presentó a mediados de octubre, que el organismo ya había avanzado hace unas semanas en una reunión privada a analistas, Banco de España y Gobierno, se sostiene sobre un mejor comportamiento del consumo privado respecto al esperado y un fuerte crecimiento del 7,1% de las exportaciones de bienes y servicios. En esa fase del año, esta rúbrica de las exportaciones de bienes y servicios está fuertemente condicionada por la venta de paquetes turísticos a ciudadanos extranjeros y el gasto que éstos realizan en España. El turismo extranjero no se recuperó con la fortaleza esperada, pero lógicamente experimentó un crecimiento respecto al año 2020, que es dónde este dato encuentra su justificación.

Desde que finalizara la parte más dura de la pandemia, con los confinamientos domiciliarios, las restricciones a la apertura de negocios y las limitaciones a la movilidad, la recuperación de la economía española se ha parecido más a una montaña rusa que a esa 'v' asimétrica de la que tanto ha hablado la vicepresidenta primera del Gobierno. El crecimiento no ha terminado de consolidar una pauta ascendente y por ello el consenso de los analistas se ha alejado el cuadro de previsiones gubernamental y ha revisado de forma significtiva a la baja tanto el crecimiento para este año como para el año que viene.

El tercer trimestre del año ha venido a normalizar las tasas de crecimiento del PIB, que en el segundo trimestre marcaba un incremento interanual del 17,7%, lógicamente condicionado por la comparación con un trimestre — el segundo de 2020 — en el que la actividad económica se desplomó más de un 30%. El ritmo del 3,4% interanual publicado este jueves por el INE marca el vigor real de la recuperación económica española, que se sitúa muy por debajo de lo esperado por el Gobierno tanto cuando elaboró los Presupuestos (9,8%) como cuando revisó ese dato de crecimient en abril (6,5%).

El consumo de los hogares, la variable en la que todos confiaban para acelerar la recuperación económica española, presenta un modesto crecimiento interanual del 2,7%, que contrasta con la aceleración del 10,7% que previó el Gobierno cuando hizo los Presupuestos y del 7,3% que auguró en la revisión de abril.

La paradoja del empleo

La única variable que está funcionando igual o mejor de lo esperado por el Gobierno es el empleo. El número de trabajadores ocupados en términos de contabilidad nacional se ha incrementado un 6,2%, aunque las horas efectivamente trabajadas no muestran una evolución tan dinámica, con un crecimiento del 3,3%. Esta falta de sintonía entre los indicadores de empleo abona la teoría formulada la pasada semana por el Banco de España de que las empresas podrían haber incorporado a sus plantillas más personal del que realmente necesitan para atender su demanda, bien por las expectativas de recuperación inicialmente existentes bien por los incentivos gubernamentales a recuperar los trabajadores en ERTE, lo que abre un cierto riesgo de que se produzcan ajustes de personal en el primer tramo de 2022 si la actividad no se recupera de forma significativa.

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